El agua puede ser nuestro mejor aliado para ponernos en forma; ya que hace el entrenamiento mucho más intenso. ¿Por qué no te animas con un un curso de surf o kite surf estas vacaciones o alquilas una tabla de paddle surf? Te contamos qué alternativas tienes:

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Windsurf

Todo el mundo conoce el windsurf, tal vez, el más clásico de los deportes de tabla. Una vela sobre una tabla y a disfrutar del viento. Es divertido y, con el material adecuado, no es demasiado complicado. Eso sí, haz un pequeño curso antes de empezar, debes conocer bien los vientos y evitar meterte mar adentro o en situaciones complicadas.

Surf

Otro clásico. Una tabla de surf y olas, no se necesita más. Es uno de los más complejos en lo que a técnica se refiere; ya que se requiere mucha pericia, mucho equilibrio y, sobre todo, horas y horas de espera para que lleguen las buenas olas. Si eres nueva, no te lo recomendamos, no disfrutarás.

Long surf

Es la versión “fácil” del surf, que se practica con una tabla más grande y se logra mantener mejor el equilibrio. Escribimos fácil entre comillas porque, al ser una tabla más larga, los giros son mucho más complicados y lentos. Lo bueno: lo puedes hacer en olas pequeñas y te lo pasarás bien. Este si es recomendable para principiantes.

Paddle surf

Seguro que lo has visto mucho desde hace un par de veranos. Se trata de ir de pie sobre una tabla bastante grande, y remando con un remo de mano. Es muy fácil siempre que la mar esté en calma, aunque en ese caso no es lo más divertido, sí se hace ejercicio y estarás más entretenida que tumbada en la arena.

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Wake board

Es como el esquí náutico, pero con tabla. Su nombre, wake, significa estela en inglés. Y en eso consiste: en ir jugando con la estela de la barca para saltar o ejecutar diferentes trucos. Es muy divertido aunque los primeros días con no caerte ya tendrás suficiente. Lo bonito del wake no solo es el deporte en sí, sino que también es muy grato pasar una jornada con amigos en la barca. Si tienes ocasión de probarlo este verano, aprovecha.

Kite

Como la traducción de su nombre indica es una cometa, en este caso en forma de pequeño parapente, y cómo no, una tabla. Seguro que has visto muchas imágenes ya de esta disciplina. Por la altura de sus saltos, la fuerza del viento y la complejidad del material, te recomendamos que practiques siempre en presencia de un monitor -al menos la primera semana-. Es enormemente divertido una vez lo controlas, pero tendrás que pasar antes por varios momentos de frustración ante su complejidad.

Body board

Sería como el surf, pero, en lugar de ponerse de pie sobre la tabla, irías tumbada. Por eso se usa una tabla más pequeña, para que deje los pies fuera y ayude en propulsión y control. Se suele hacer con aletas. Es sencillo y el primer día ya lo estás disutando a tope.

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