Kitesurf: emociones fuertes entre el agua y el cielo

Cada vez son más los fanáticos de este deporte acuático

por enforma.hola.com /


 
Posteriormente viene el proceso en el mar, donde uno de los pasos fundamentales, como en el surf, es aprender a subirse a la tabla en el agua. Si las condiciones de viento son favorables, se puede saltar hasta 20 metros. Mientras el kite le impulsa hacia arriba, se pueden hacer todas las piruetas deseadas. Y, como no podía ser de otra manera, en un ejercicio tan completo, el cuerpo también lo agradece, porque, además de la sensación de libertad que proporciona, se tonifican las piernas, las abdominales, los glúteos y los brazos.

Hay que tener, eso sí, una serie de precauciones, porque detrás de todas sus ventajas, hay un complejo material y unas técnicas que entrañan cierto peligro. Tal vez lo más peligroso son los hilos, que con una longitud de unos 20 ó 30 metros, unen a la cometa y que una vez en tensión pueden resultar algo cortantes. Por eso hay que evitar las improvisaciones: mejor confiar en una escuela.

Una vez que se tiene todo esto, sólo queda lanzarse en busca del mejor viento y las mejores olas. Y aún puede sacarle más provecho, pues el kitesurf también puede ser practicado en la nieve o en la arena. ¿Se anima a vivir emociones fuertes?

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