Marcos Flórez, entrenador personal: "Yo vendo salud y la gente compra imagen"

En una entrevista, nos acerca a una profesión cada vez más de moda en España

por enforma.hola.com /


 
¿Alguna vez os piden 'imposibles'?
Hay gente que busca casi milagros: por ejemplo yo soy bajita y gordita y quiero medir un medio metro más, ser rubia y Claudia Schiffer... Cada uno tiene unas limitaciones y hay que vivir con ellas. No nos piden imposibles, pero la realidad es que todo el mundo piensa que por tener un entrenador personal dos o tres sesiones semanales ya lo tienen hecho todo, y muchas veces fallan las sesiones, comen fatal... La alimentación es muy importante. El entrenamiento realmente es un estímulo, no es otra cosa.

¿También aconsejáis a vuestros alumnos sobre la alimentación?
Si un alumno me pide una dieta estricta, yo no se la puedo dar, y además no la quiero hacer porque no es nuestra profesión, pero sí que damos consejos y remitimos a profesionales. Pero sí que hacemos mucho hincapié en la importancia de comer cada cuatro o cinco horas como mucho; de que no puedes venir a entrenar a las 2 si has desayunado a las 8 de la mañana y no has comido nada en la mañana... También somos 'muy pesados' con la importancia del tentempié de media mañana y de media tarde. El truco para controlar el peso es comer más veces.

¿Cómo organizas la clase?
La estructura de la clase la comparo siempre con los tres lados de un triángulo: trabajo de la flexibilidad, trabajo de la resistencia cardiovascular y resistencia muscular. En las primeras sesiones, seguro que vas a trabajar la flexibilidad, independientemente de lo que quiera el alumno o sepas de él. Luego, cuando ya sabemos más cosas, qué necesita, qué quiere, cuántas sesiones vamos a tener, se trabaja la resistencia cardiovascular, lo que está mal llamado ejercicio aeróbico, que es cuando principalmente es el trabajo del sistema cardiovascular el que está manteniendo la actividad. El tercero es la resistencia muscular, pues trabajamos nuestros músculos contra una resistencia. Hagamos lo que hagamos siempre participan los tres lados.

Soléis hacer los entrenamientos a domicilio, en casa del alumno. ¿Entrenar en una casa tiene limitaciones?
Tiene algunas, pero las ventajas son muchísimo mayores. No hace falta demasiado espacio, pues con que haya sitio para tumbarse en el suelo con los brazos abiertos es suficiente. En cuanto a material, lo básico es una colchoneta; un par de pesitas de mancuerna regulables; para las chicas, a partir del segundo mes, unas tobilleras lastradas; y, bastante más adelante, usamos los balones de estabilidad, los que ahora se llaman balones de Pilates. Al principio no los utilizábamos porque es un material muy complejo para usarlo con una persona relativa o totalmente sedentaria. Sobre todo porque el balón no es otra cosa que una superficie inestable y hay que saber hacer cosas antes de empezar a practicar con ellos. Sólo con eso ya se pueden hacer muchas cosas.

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