Entrenadores personales, 'fitness de alta costura'

Diseñan programas de entrenamiento a medida

por enforma.hola.com /


 

 

Es una figura ya casi imprescindible en la vida de las estrellas del cine o la canción: el entrenador personal. Ellos se han convertido en los nuevos gurús del fitness, los expertos encargados de modelar la figura de sus alumnos creando programas de entrenamiento hechos a la medida, como un traje de Alta Costura. Hasta hace poco, el entrenador personal era una figura conocida en España por su asociación con los famosos, pero hoy en día, sus usuarios están cambiando: gente que deja los gimnasios, personas con una agenda apretada, deportistas que quieren avanzar en su entrenamiento o, que sencillamente, necesitan un empuje extra y algo más de motivación para hacer deporte.

Marcos Flórez, el pionero en impulsar la figura del entrenador personal en España, nos explica en qué consiste esta figura: "Yo siempre lo comparo con alguien que está estudiando inglés. Todo el mundo sabe lo que es el profesor particular de inglés, pues es exactamente lo mismo. Hay profesores de inglés muy buenos, otros malísimos, otros que preparan los deberes para cada alumno cada día... Hay que tener en cuenta que estamos enseñando cosas distintas, pero al fin y al cabo somos 'profes' que tiramos de las orejas a nuestros alumnos", apunta.
Contar con el apoyo de un entrenador personal no sólo mejora los resultados de cualquier programa de ejercicio, sino que, sobre todo, contribuye a dar ánimos y no saltarse el entrenamiento. Y es que, para muchas personas, es la única forma de animarse (y obligarse) a hacer ejercicio. "Un conocido que también es entrenador personal me dice a veces, 'es que a mí me pagan por ser la conciencia', y no le falta razón", comenta Flórez.


¿Cuál es su función?
En primer lugar, el entrenador valora la condición física del deportista, calibrando tanto su estado actual como los resultados que desea conseguir, sean perder peso, modelar la figura, ponerse en forma… ¡o las tres cosas!

Diseña entonces un plan personalizado y acompaña a su alumno en cada sesión de entrenamiento, asegurándose de que realiza cada ejercicio de forma adecuada ¡y que no se salta ninguna repetición! Lógicamente, el entrenador va variando el plan de acondicionamiento regularmente, para que así no sólo sea más divertido, sino que, sobre todo, se optimicen los resultados y se consiga una buena progresión. "Si la clase está planificada de forma correcta, consigue que entrenes bien, pues el entrenador está haciendo que te esfuerces justo lo que cree que debes esforzarte. Es fundamental conocer al alumno. Intento sacar el zumo que tiene la naranja en cada sesión: si no sé qué cantidad de zumo tiene la naranja, pues o me paso o me quedo corto. Al principio creo que es mejor quedarse corto, sobre todo en las primeras cuatro o cinco sesiones", explica Marcos Flórez.

 
Una opción para cada persona 
-Sin salir del gimnasio.
Posiblemente la modalidad más conocida de entrenador personal sea aquella realizada en el mismo centro de fitness al que se suele acudir. Los gimnasios grandes suelen contar con un equipo de profesionales que realizan esta función adaptándose a los horarios de sus clientes, que aprovechan así todo el equipamiento e instalaciones del centro. El desarrollo de cada sesión suele iniciarse con un periodo de precalentamiento para pasar después a los ejercicios de tonificación y musculación, donde el entrenador está siempre junto al deportista para comprobar que los ejercicios se hacen de forma correcta, y así maximizar los beneficios. Generalmente, a no ser que se trate de un plan de entrenamiento muy intensivo, éste suele limitarse a dos o tres veces por semana, pero además de estas horas, el entrenador diseña un plan de ejercicio general de la actividad aeróbica, indicando tiempos, frecuencia e intervalos.

-O sin salir de casa…
Para los que no quieren o no pueden acudir al gimnasio existe la posibilidad del entrenador personal a domicilio. Una opción válida no sólo para individuales, sino también para grupos, como por ejemplo, unas amigas que tengan un lugar para reunirse y prefieran entrenar entre ellas antes que acudir al gimnasio. El entrenador cobra por horas, no por la cantidad de personas (siempre partiendo de la base de que se trate de un grupo pequeño, claro está), por lo que esta última opción puede resultar mucho más económica.
Que nadie se preocupe pensando que va a tener que invertir una fortuna en equipamiento ni que va a necesitar una habitación libre para el deporte. "No hace falta demasiado espacio, pues con que haya sitio para tumbarse en el suelo con los brazos abiertos es suficiente", apunta Marcos Flórez. Basta con tener un sencillo chándal, un par de metros cuadrados que se pueden ganar desplazando algún mueble, y, como mucho, una pequeña colchoneta y unas pesas ligeras, ya que el resto de los ejercicios suele hacerse usando la propia resistencia del cuerpo, para evitar tener que hacer grandes inversiones en complementos deportivos. Para el ejercicio aeróbico, se puede salir a correr o a andar a buen paso, aunque no faltan quienes aconsejan invertir en una bicicleta estática o en un tapiz rodante casero. El monitor diseña un programa ideado para realizarse entre las cuatro paredes de casa, una opción ideal para aquellos que siempre se apuntan a un gimnasio, pagan la matrícula, y abandonan pocas semanas después.

-Enganchados a la red
No faltan tampoco las ofertas “on line”. Una actividad estática por naturaleza como es sentarse ante el ordenador puede transformarse en algo mucho más activo si se convierte en una forma de recibir un plan personalizado de fitness. Comunicándose a través de la web, se puede requerir un programa de entrenamiento a medida, que se envía con dibujos o secuencias de vídeo para poder realizar los ejercicios. En general, este tipo de servicios se establecen tras una consulta inicial en la que el cliente presenta su caso, sus necesidades y objetivos para que un equipo de expertos establezca un plan a su medida. Según vaya avanzando y mejorando su forma, se van cambiando los ejercicios, algo que suele realizarse cada dos o tres meses, para aumentar el nivel de exigencia y seguir el proceso de mejora. Es una fórmula ideal para quienes vivan en lugares remotos.

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