Estar en forma sí, pero sin obsesionarte

por enforma.hola.com /


 

Practicar deporte es un hábito saludable que nos aporta grandes beneficios tanto a nivel físico como psicológico. Sin embargo, algunas personas pueden llegar a obsesionarse con el ejercicio físico. ¿Y por qué ocurre esto? Según el psicólogo Francisco Linares, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, “no existe una causa biológica, ni en nuestros genes está escrito que seamos unos obsesivos. Se trata de un problema psicológico y, por tanto, aprendido, que podemos cambiar con los medios oportunos y la ayuda de un profesional”.

deporte y obsesion

El psicólogo nos recuerda también que cualquiera de nosotros puede llegar a obsesionarse con la práctica deportiva y para ello es importante conocer los factores que nos predisponen a ello. “Cualquier comportamiento obsesivo no se desarrolla de la noche a la mañana. El problema se va originando día a día. Normalmente, suele darse cuando:
  • Comenzamos a practicar más deporte del que teníamos previsto.
  • Tenemos episodios de descontrol de algún tipo
  • Existe una fuerte dependencia psicológica del deporte y del estado físico para encontrarse bien. Hay personas que afirman que sólo pueden ‘sentirse bien’, si se ven físicamente bien.
  • Se ha producido una pérdida de interés por otras actividades agradables o reforzantes y solo es agradable practicar deporte.
  • Aparecen interferencias graves en la vida cotidiana de la persona.

Enfermizo culto al cuerpo: vigorexia

La obsesión por el deporte puede degenerar en trastornos más complejos como la vigorexia, un malestar psicológico que se caracteriza por la necesidad compulsiva de tener un cuerpo musculoso y atractivo. Tal y como indica el psicólogo Francisco Linares, las causas pueden ser sociales: búsqueda del cuerpo perfecto como objeto de consumo y ausencia de modelos sanos. Aunque también influyen una serie de condicionantes individuales:

  • Las relaciones sociales suelen estar deterioradas.
  • La persona busca sensaciones de placer intensas y no suele tolerar estados emocionales desagradables.
  • Dificultades para tener pareja o relaciones sexuales.
  • En ocasiones, puede estar ligado al consumo de sustancias nocivas.
  • Adicción intensa al ejercicio (es tremendamente agradable realizar ejercicio).
  • Puede aparecer de forma conjunta como depresión o con baja autoestima. Además, suelen tener dificultades para controlar la ansiedad.
  • A veces, se asocia a la anorexia.
  • Aparecen dificultades por el empleo excesivo de tiempo.
  • Se suele dar más en hombres, aunque está en aumento en mujeres.
  • En ambos casos, aparecen a largo plazo problemas físicos y cardiovasculares.

¿Cuál es el tratamiento?

Siempre bajo un pronóstico del psicólogo, se suelen emplear varias técnicas que ayudan a la persona a:
  • Limitar la actividad física que puede realizar.
  • Abordar otros problemas emocionales asociados (pareja, déficit en habilidades sociales, pensamientos irracionales…).
  • Enseñar técnicas para solucionar problemas y para modificar pensamientos irracionales acerca de estilos de vida sanos.
  • Dar estrategias para exponerse a distintas situaciones que generan malestar.

Practica ejercicio de forma saludable

El entrenador personal y colaborador de ¡Hola! En Forma, Juan Rallo, nos habla de la necesidad de practicar deporte de forma sana: “aquellas personas que necesitan ir al gimnasio hasta el punto de sentirse deprimidos el día que no van, tienen un exceso de autoexigencia con su propio cuerpo. El descanso es necesario para el organismo, hasta los deportistas de alto rendimiento toman su mes de vacaciones y su día a la semana de descanso para rendir más”.

Algunas pautas que tendríamos que tener en cuenta según psicólogo Francisco Linares a la hora de planificar nuestros entrenamientos, serían:
  • Realizar entre 3 y 4 horas de ejercicio cardiovascular a la semana (caminar, bicicleta, etcétera). De esta forma, garantizamos una buena condición física.
  • Llevar a cabo un buen calentamiento de toda la musculatura y articulaciones antes de comenzar cualquier tipo de ejercicio.
  • Adaptar el ejercicio que vayamos a realizar a nuestro nivel de forma física y consultar a un profesional en caso de duda.
  • Una vez finalizada la sesión de actividad física, realizar estiramientos suaves.
  • Hidratarse (antes, durante y después).
  • No realizar ejercicio físico en las horas centrales del día, sobre todo en verano.

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